sábado, 1 de noviembre de 2014

EL EXPERIMENTO:

Una vez leí o escuché en algún sitio que, en contra de que lo que creemos, noviembre es el mes ideal para empezar algo. Y digo en contra de lo que creemos, porque supongo que vosotros, al igual que yo, habríais pensado más en meses como septiembre o enero ¿verdad? Pues, al parecer, en noviembre, ponemos más atención e interés en comenzar una tarea y continuarla de forma periódica sin el riesgo de abandonarla a los pocos días... Supongo que hasta en eso, este blog también es un experimento...

El Experimento:

Como podéis leer en el subtítulo del blog, esto no pretende ser más que eso, un experimento privado, cuya  proyección pública nace con la sana intención de compartir mis fallos y mis aciertos con todas aquellas personas que como yo, no son bilingües, pero pretenden que sus hijos si lo sean.
No soy pedagoga, ni psicóloga, ni filóloga, ni nada parecido. Tan sólo soy una madre novata, consciente del potencial de los bebés para adquirir conocimientos, aptitudes y hábitos en los primeros 24 meses de vida. ¿A que habéis escuchado mil veces eso de que los bebés son como esponjas? Pues sí, lo son... Es más ¿os dais cuenta que desde que nacen hasta los 24 meses los bebés aprenden cosas tan complejas como gatear, caminar, comer, hablar... ¡Y lo mejor de todo es que aprenden jugando!
Cuando me quedé embarazada y empecé a leer revistas de pedagogía, siempre me interesaban más las cosas relativas a la motivación, el juego y el aprendizaje del bebé/niño que a todos esos otros consejos sobre, digamos, puericultura. Me refiero a los cuidados del bebé en si. La verdad es que A., mi bebé, me lo ha puesto muy fácil en ese sentido. Si tiene sus necesidades cubiertas, es un niño feliz, que no llora ni cuando lo vacunan (de verdad! no es amor de madre). Digo esto, porque precisamente por estar más "relajada" en otros aspectos de la crianza del bebé, me han permitido centrarme en otros aspectos digamos más "intelectuales". Y de todo lo que leí en los libros, escuché hablando con expertos, y concluí de mi propia experiencia es que dedicandole un poco de tiempo a este experimento, teniendo dos padres españoles, podría hacer que A. fuese un niño bilingüe.


Este blog es para ir contándole a todo el que lo quiera seguir mis logros y mis fallos, el tiempo que me exige, los trucos que utilizo y todo lo que implica criar a un niño bilingüe de unos padres monolingües. ¿Alguien quiere intentarlo conmigo?

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