viernes, 6 de marzo de 2015

EDUCATING THE MIND, EDUCATING THE HEART...

Hola a todos, 

Si, ya se que he estado desaparecida una buena temporada... Un mes aproximadamente... Podría ponerme a contaros mil y un batallitas a las que he tenido que hacer frente estos días, pero os aburriría soberanamente y esa no ha sido nunca la intención de este blog. Además, el resumen es muy breve, y lo entenderéis: trabajo, trabajo y trabajo... Original ¿verdad? 

Pero que nadie se crea que el hecho de no escribir significa que me he olvidado de mi objetivo, que es hacer de A. un niño global, y con la capacidad para hablar de manera bilingüe otra lengua distinta a la de sus padres... No, no y no, nada más lejos de la realidad. El escaso tiempo que mi vida de "no-mami" me deja, se lo dedico a A, y de una u otra forma a mi objetivo bilingüe. Y seguro que me entendéis cuando os digo que la cosa cada vez se complica más... A. está a punto de cumplir un año - ¡¡cómo pasa el tiempo!! - y cada vez necesita más vocabulario y sobre todo más atención... y su pobre mami no sabe como rascarle horas al día para trabajar, jugar con él, seguir estudiando, documentandose... y además tener vida, no nos olvidemos!! Bueno, ya se sabe que las mamás tenemos superpoderes, así que sea como sea, aquí sigo, pero os confieso que me anima mucho cada vez que uno de vosotros me escribe un mensaje privado de facebook preguntandome si todo va bien, que porqué no escribo, y que tengo que seguir con esto por que os parece muy interesante. Es cierto, no lo voy a negar, saber que hay alguien al otro lado de la pantalla, alguien que me lee, y que le interesa lo que le cuento, me ayuda a seguir...  

Y también me ayuda a seguir saber que hay grupos de facebook en el que otros padres interesados en que sus hijos sean bilingües comparten sus experiencias (¡qué bien que me hayáis aceptado!) o que muchas otras personas, anónimas para mi, pero con las que me cruzo en algún momento de mi vida también le hablan en inglés a sus hijos... De verdad ¿no os pasa a vosotros? Yo puedo poner muchos ejemplos, y vivo en un sitio digamos pequeño... pues esta semana me ha pasado dos veces... y a eso iba, que lo positivo es ver que hay más personas como tú, con tu mismo objetivo... lo negativo es... Ahora me vais a entender:



- Situación: una ciudad cualquiera a mediodía, me como rápido un Happy Meal, dispuesta a dedicarle sólo 7 minutos a mi comida y continuar trabajando... (That's life) En la mesa de al lado, una madre española le habla a su hijo en inglés... Aprecio poco de lo que dicen, pero suficiente. El niño está a lo suyo - NINTENDO DS - y la madre a lo suyo - TRABAJO, ACTA DE UNA REUNION - Tras unos minutos sin hablarse, la madre mira a su hijo que está sentado sobre su pierna derecha, y de dice: "SIT DOWN PROPERLY" y vuelve a dirigir su vista a sus papeles...

- Situación: Sala de espera de un centro médico. Una madre espera con su hijo a que el doctor les llame. El niño, sentado en una silla cercana a la pared (blanca inmaculada), comienza a jugar poniendo el pie en dicha pared... Su madre, ve la huella, le aparta la pierna, y dice: "Dont do that" Y vuelve la vista al móvil...

Y yo me pregunto... ¿Ni un honey, darling o lo que sea? ¿Ni una explicación tipo si haces eso mancharás la pared

Se que quizás esto sea otro debate distinto... el del tono y el de cómo dirigirnos a nuestros hijos cuando tratamos de educarlos... pero ¿es nuestra escasez de vocabulario en otra lengua la que justifica que seamos tan parcos en palabras, o mejor dicho tan fríos? ¿Tengo que elegir entre que mi hijo sea bilingüe o que se crea que no le quiero? No se si me entendéis... 

Pues aquí va mi promesa, y queda por escrito: el día que me de cuenta de que al hablar con A. sólo utilizo imperativos y expresiones rudas sin manifestar ni un ápice de cariño o intención educativa en lo que le digo... Bye bye proyecto... 

¿Y vosotros? ¿Qué opináis? 

No hay comentarios:

Publicar un comentario